jueves, 14 de junio de 2012

Los mejores instrumentos de seis cuerdas del Perú, Guitarras Falcón.

(*) No hay duda de que las Guitarras Falcón están entre las mejores del mundo. Muchos maestros de este instrumento musical la consideran una pieza de culto y las razones sobran. La calidad y técnica que utilizan en el proceso de fabricación le da honores difíciles de superar.
Abraham Falcón, fundador de Guitarras Falcón, aprecia en cada instrumento musical toda la sabiduría y conocimiento que depositó en su creación. Foto: guitarrasfalcon.pe

Enrique Falcón de 53 años de edad, hijo del fundador Abraham Falcón García, es el encargado del negocio en la actualidad. Este sencillo artesano de las seis cuerdas derrocha humildad a raudales y ese es parte de su éxito. Él siempre recuerda con mucha nostalgia, como su padre hizo la primera guitarra, “fue con un tronco seco a la orilla del río Palpa, en Ica, por el año 1946”. Es ahí que nacería la dinastía Falcón. La pobreza y la precariedad no les fueron impedimento para salir adelante.

El mejor reconocimiento obtenido para esta familia, fue cuando Abraham Falcón García fue nombrado con el grado de Luthier en Francia por ser uno de los mejores confeccionistas de guitarras clásicas de concierto, en 1985. Es ahí que después de muchos años de esfuerzo y dedicación su nombre comenzaría a sonar en Lima. Las condecoraciones empezaban a llegar.

Parecía que el destino de este heredero de la técnica estaba marcado. Mientras crecía entre viruta y aserrín, estudiaba guitarra y piano en el Conservatorio de Música. El arte, sin que él se percatara, ya lo estaba formando para ser la cabeza de este linaje de artesanos musicales. “Cada instrumento que produzco lleva la teoría de lo que estudié y la sabiduría de mi padre” nos comenta muy emocionado.

Enrique Falcón, hijo, es el que actualmente lleva las riendas del negocio de las seis cuerdas.  Foto: guitarrasfalcon.pe 
Para fabricarlas demoran un promedio de sesenta días. En todo ese proceso la minuciosidad juega un papel fundamental. Mucha energía y sabiduría es depositada en cada una de ellas y eso lo sabe muy bien Enrique. Cada vez que vende una, siente que parte de él también se va. Sabe que la fábrica no puede parar, y ahora es responsable de que la empresa siga adelante y que los amantes de las guitarras, lo vean como el padre de sus engreídas.

(*) Publicado en la edición 36 de la revista Justo Medio.

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