martes, 11 de septiembre de 2012

Annie Murphy: “Proponer una historia debe ser como llevar un plato de comida a tu editor. Debes de tener los olores específicos para provocarlo".

Annie Murphy, cronista de Radio Ambulante y Radio Pública Nacional de los Estados Unidos, vino al Perú por quinta vez. Pero en esta ocasión, parte de su ajetreado itinerario fue brindar una charla para la elaboración de reportajes con sonidos y voces llamado, Crónicas Ambulantes.

Annie Murphy contando historias ordinariamente extraordinarias. Foto. Escuela Cometa.

Este lujoso taller organizado por Escuela Cometa y Radio Ambulante, el pasado 5 de setiembre, fue creado solamente para un reducido grupo de personas. “Pronto Cometa y Radio Ambulante serán capaces de enviar un cronista a Marte. Hay grandes posibilidades de que ese reportero egrese de este taller”, fue la frase seductora para cautivar a los interesados en alcanzar al Curiosity. 

Annie es delgada y de tez clara. Ella viste totalmente de oscuro: una blusa azul marino con pequeñas florecillas, un sweater negro abierto, una falda ploma, pantis y botas negras. A pesar de esto, resplandece al departir. Es antropóloga y hace 7 años llegó a Bolivia becada para estudiar a los grupos radicales. Es en ese lapso que decide ingresar al mundo del periodismo escrito. Algunas publicaciones como periodista independiente serían el inicio para la obtención de sucesivas becas periodísticas. 

Esta blonda periodista, pero no con su dinero, está enamorada de la comida peruana y de su trabajo. Señala que la radio es el niño despreciado de los mass media. Así lo ha podido deducir después de muchas conversaciones con diversos amigos y colegas. Pero reconoce que este medio llega más a la gente y es fácil de usar. “La radio tiene la textura de la vida cotidiana. Es un medio supervivo, íntimo y natural”, asiente apasionadamente.

La historia con sonido la apasiona y envuelve, pero recomienda que para realizar una crónica radial, se necesita de la misma concentración que se utiliza para escribir un artículo. Asimismo, asegura que muchas veces sufre cuando tiene que redactar para otra plataforma que no sea la radio. “Yo me divierto mucho más con las historias radiales, pero también sufro un montón cuando escribo un artículo”, nos cuenta sin ningún rubor. 

Entre los aspirantes a ir a Marte hay de todo un poco: periodistas, productores, guionistas, redactores, editores, lingüistas, estudiantes, y una joven que sufre de bullyng tecnológico. Todos con un mismo objetivo, aprender y enriquecerse de Annie. Mientras ella, con su sonrisa cautivante y piernas cruzadas, sigue explayándose con total soltura. 

Un reducido grupo de personas  fueron los seleccionados para esta charla. Foto. Escuela Cometa
Con su español no perfecto, aunque lo domina bien, nos dice que el sonido es nuestro amigo y siempre se debe pensar en él. “Cuando trabajas en radio, si no tienes buen sonido, entonces no tendrás una buena historia. Es por eso que siempre se debe grabar todos los sonidos ambientales posibles. El perro que ladra, los motores de los autos, hasta incluso el viento. El sonido es tu amigo”, aclara. 

Muchos de los asistentes se muestran embelesados y otros estupefactos ante tanta información valiosa. Datos y reseñas que quizás no lo puedan encontrar hurgando en la web, son expuestos dadivosamente por la generosa periodista. Ella, de pronto, hace una ladina metáfora: “Proponer una historia debe ser como llevar un plato de comida a tu editor. Debes de tener los olores y detalles específicos para provocarlo", expone con risueña sonrisa. 

Algunos aspirantes a cronista hacen anotaciones en las separatas obsequiadas o en algún cuadernillo de apuntes. Por otro lado, grabadoras anónimas hacen también su trabajo, graban y no dejan nada en el aire. A la vez, Annie hace hincapié de las posibilidades que brinda la radio. Desde pequeñas historias de música, lugares o retratos de personas, hasta convertir lo ordinario en extraordinario. 

Realizar una crónica, sea cual sea el plato donde se vierta, siempre la forma y el fondo será la misma, pero para adaptarlo a la radio será diferente, comenta. La estructura de la historia deberá aparecer mientras se está plasmando el reportaje, es ahí donde se conocen los detalles específicos. “Tienes que imaginar cómo va a salir la historia y eso significa imaginar”, esclarece. 

En intervalos de la exposición, Qori, un gato voluminoso y de lento andar, reaparece cada vez que se le antoja. Por momentos cobra protagonismo y se roba miradas, incluso de la propia periodista. Pero Annie con su rubia cabellera recogida, ilumina su presencia y disertación. Cuenta que la información que emite Radio Pública solo dura un promedio de 5 minutos y que hacen noticias con el objetivo de informar. Mientras que radio ambulante, lo hace por el simple gusto de narrar historias en formato de crónicas y que éstas pueden durar hasta 12 minutos. 

En la última parte del taller, Annie pide a cada concursante exponer el tema con el cual postularon y así poder esclarecer algunas dudas que pudieran tener. Comenta que está dispuesta ayudar a cualquiera que necesite de su asistencia para poder realizar una producción radial. Además, confiesa que la suerte la llevó a la felicidad. “Encontré la radio por el azar de la vida. Esto me divierte mucho”, dice casi emocionada.  

Todos los aspirantes a cronista se fueron premiados con enriquecedoras historias y valiosas acotaciones. El feed back fue espléndido. Annie y su experiencia de vida colmó a los ávidos de la escritura. Una noche para recordar.

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Descarga aquí la charla completa de Annie Murphy.

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